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En qué consisten las pruebas de aire espirado

aire-aspirado

Los trastornos malabsortivos son una causa frecuente de dolor abdominal, diarrea y meteorismo (gases) en la población pediátrica, por ello, su diagnóstico precoz es básico a la hora de acortar tiempos de evolución y su descarte es esencial para enfocar las pruebas diagnósticas complementarias necesarias en muchos de los casos.

Si bien tradicionalmente el diagnóstico de malabsorción de lactosa se realizaba objetivando una mejoría clínica tras la retirada de la misma, en muchos casos la causa subyacente no se analizaba o no se comprobaba si existía realmente un trastorno de esta naturaleza o en realidad se trataba de un cuadro similar que había mejorado de forma transitoria. Del mismo modo, muchos pacientes permanecían con dieta exenta de lactosa una vez resuelto el problema que condicionaba la malabsorción, por ejemplo, una infección por el parásito Giardia lamblia.
Por otra parte, la malabsorción de fructosa es una patología frecuente en la población, que condiciona episodios recurrentes de dolor abdominal. Pese a su frecuencia, su diagnóstico suele realizarse ya en edad adulta, con los problemas nutricionales que conlleva el retraso diagnóstico, así como los sociales derivados del dolor recurrente.

Existen otras patologías, como el déficit de sacarosa-isomaltosa, por ejemplo, que tienen un mecanismo similar.
Las pruebas con sustratos no marcados, también denominadas pruebas de hidrógeno (H2) / metano(CH4), se basan en la producción de estos dos gases en el tracto digestivo fundamentalmente cuando los carbohidratos (azúcares, fibras y almidones) son fermentados por bacterias. La detección de dichos gases en el aire espirado es una evidencia de que los carbohidratos han sido expuestos a la fermentación bacteriana y de que, por tanto, no han sido digeridos en el intestino delgado, alcanzando el colon.

Para la realización de los tests de aliento, se administra al paciente el sustrato correspondiente a la patología o afección que se quiere determinar (habitualmente lactosa o fructosa), siguiendo las indicaciones en los días previos indicadas por el Gastroenterólogo Pediátrico y acudiendo en ayunas en el momento de la prueba. La prueba consiste en soplar cada 25 min en el interior de un tubo, durante un período aproximado de 3 horas.
Se trata de pruebas versátiles, sencillas de implementar, no invasivas, no radiactivas y muy sensibles y específicas, lo que permite alcanzar o excluir diagnósticos con una fiabilidad extraordinariamente alta.
La diferencia entre las pruebas de aire espirado con hidrógeno y las combinadas de hidrógeno y metano estriba en que las segundas permiten la detección de malabsorción en pacientes cuya flora intestinal es productora de metano, que en las primeras pasan desapercibidas. Por tanto, su fiabilidad es aún mayor.

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